Rio 2016: El debut de acero de Paola Pérez en medio del ‘arrebato’ francés en Copacabana

Una fotografía de acción de varios nadadores olímpicos compitiendo en una carrera de natación en aguas abiertas durante los Juegos Olímpicos de Río 2016. Un nadador con un gorro blanco y gafas está en primer plano con la boca abierta, luchando a través de agua salpicada. Otros competidores con gorros negros, rojos y oscuros están cerca. Detrás de ellos, una gran boya inflable amarilla muestra el logotipo "Rio 2016" en verde y texto parcial "MARINHA DO

Ver a los maratonistas acuáticos lanzarse a las aguas de Copacabana, con ese paisaje postal de Río de Janeiro de fondo, siempre me ha generado una mezcla de respeto absoluto y una ligera claustrofobia. No es para cualquiera. Y ahí, entre la crema y nata de la natación mundial, estaba una de las nuestras haciendo historia por primera vez.

La tachirense Paola Pérez cumplió el sueño olímpico, debutando en la exigente prueba de los 10 kilómetros femeninos. Llegó en el puesto número 20. ¿Parece lejos del podio? Quizás para el ojo inexperto. Pero clavar un tiempo de una hora 59 minutos 7 segundos y 7 centésimas (1:59:07.7) en tu primera cita olímpica, apenas un año después de colgarte la plata en los exigentes Panamericanos de Toronto 2015, es sencillamente admirable. Pérez demostró que tiene el nivel para estar en la conversación de la élite mundial.

Mientras Paola cerraba una participación sólida y admirable, la batalla por las medallas se convirtió en un ‘thriller’ digno de la WWE. Lo que sucedió en la meta del Fuerte de Copacabana no tuvo nada de pacífico ni deportivo en su último tramo.

El ‘plata o plomo’ versión natación: El escándalo Müller

Inicialmente, la pantalla gigante del circuito dio como ganadora de la medalla de plata a la francesa Aurélie Müller. Todo parecía normal en la ceremonia de «toque de placa». Pero detrás de ese resultado había una jugada sucia —literalmente— que no pasó desapercibida por los árbitros.


Müller, actual campeona del mundo (título que parece que quería defender a toda costa, incluso a golpes), llegó cabeza a cabeza, brazada a brazada contra la italiana Rachele Bruni. Al ver que no podía superarla limpiamente, Müller, con una leve desventaja, simplemente decidió colgarse de su rival para tocar la meta antes que ella. Muy elegante, ¿verdad? Casi como si estuvieran en una pileta de verano peleando por un inflable.

Ya con las nadadoras fuera del agua, la justicia llegó. Los árbitros aceptaron el reclamo italiano, descalificaron a Müller por obstrucción y le devolvieron la plata a Bruni. La brasileña Poliana Okimoto, que había llegado cuarta, heredó el bronce ante su propia gente en Río.

Por supuesto, la respuesta gala no se hizo esperar. El secretario francés de Deporte, Thierry Braillard, calificó de «gran injusticia» la decisión en Twitter (porque todos sabemos que Twitter es el mejor lugar para apelar una descalificación olímpica visible en cámara lenta). En mi opinión, de injusticia nada: colgarte de tu rival para tocar la placa no es natación, es otra cosa. La holandesa Sharon van Rouwendaal ganó justamente el oro (1:56:32), ajena a todo este drama, pero la polémica del Müller-Bruni será recordada por mucho tiempo.

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